Dureza y resistencia del microhormigon
microhormigon

El microhormigon es un material de construcción de características excepcionales. Su resistencia al rallado, su dureza superficial y su capacidad espectacular para soportar esfuerzos de compresión lo convierten en una de las mejores soluciones en el sector de la construcción y de la decoración.

Lejos de ser una ciencia totalmente esclarecida, la ingeniería de materiales sigue sorprendiendo con avances epatantes incluso en materiales históricos como el hormigón. Mediante un procesado más fino de las partículas del cemento se obtiene una mezcla capaz de fraguar en una cubierta cerámica con propiedades físicas y químicas que difieren notablemente respecto a otros materiales alternativos.

El microhormigon se utiliza a menudo como capa superficial para paredes y suelos justamente por esto. El acabado más apurado y el aspecto pulcro, liso y brillante causan asombro entre los que aún desconocen las bondades del material. Pese a que pueda semejar trivial no podemos desestimar el impacto estético positivo que tiene el microhormigon. Esta propiedad, junto a la dureza y a la resistencia, forman el trío de características que ha situado a este producto en el punto de mira de arquitectos y diseñadores.

Por suerte la estética no está reñida con la calidad. El acabado liso y poco poroso confiere al microhormigon una alta resistencia. Esta se manifiesta de dos maneras. Por un lado el material es poco reactivo. Ácidos y otros corrosivos infligen daños poco observables o nulos si se procede al limpiado con cierta celeridad. El microhormigon parte con ventaja con respecto a su versión más basta en lo que a capacidad para soportar las inclemencias meteorológicas se refiere. La crioclastia, uno de los fenómenos que causa más incidentes con el hormigón común, raramente tiene lugar. La capilaridad del microhormigon es a efectos prácticos inexistente. Esto impide tanto la aparición de los mecanismos de degradación física ya mencionados como la merma de la tensión de comprensión del material. Por otro lado la matriz interna formada tras el fraguado tiene una cohesión tal que es capaz de soportar todo tipo de agresiones físicas externas sin dar seña de debilidad. Esto se hace especialmente patente en los suelos expuestos a un trajín constante.

La dureza del microcemento pone punto y final a una retahíla de características muy interesantes. Se garantiza su aspecto impoluto gracias a su capa más externa, difícil de penetrar. Ralladuras, incisiones, acciones punzantes y abrasiones no suelen tener efecto. No importa lo que pase, el microhormigon se mantiene siempre perfecto.

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